Media Maratón de Donostia, las piernas ya no corren como antes pero para compensar me he puesto en buenas manos. Donostia, con su belleza natural y su ambiente acogedor, pone el escenario perfecto para un recorrido espectacular junto al mar Cantábrico. El sonido del mar, el apoyo del público y la emoción colectiva crean una atmósfera que engancha, especialmente cuando se vive acompañado de quienes más importan.
Hoy tocó cambio de pedales por zapatillas corriendo el CROSS URBANO VIRGEN DE LA CABEZA en Andújar con mi amigo Jose Antonio, el que decía que solo se corre cuando algo te persigue… hasta que la máquina decidió perseguirle y darle un pequeño susto. Pasó de experto en sofá a aprendiz de vida sana: extravió 20 kilos, gymnastea, camina, nada, corre… y no vuela porque dice que no tiene prisa por subir por ahí arriba. Sorprendente. Aunque sé que de vez en cuando mira de reojo al sofá y a los chuletones con buen vino.